Cuando tenemos más tiempo libre el coche se convierte en nuestro mejor aliado. Nos da la independencia necesaria para viajar y conocer mundo, descubrir nuevas culturas, rellenar miles de album de fotos, probar gastronomía de otros lugares...
Pero no todo es tan bonito, comprarse un coche no es sólo pagar por el vehículo, con el uso, y más en vehículos de ocasión que ya tienen un uso, los gastos como la transferencia, el seguro del coche, visitas al taller, etc. Suponen un coste elevado en el que hay que pensar.
En el mejor de los casos, si sólo tenemos que hacer frente al mantenimiento básico y regular del vehículo, los conductores españoles gastan de media entre 200 y 300 euros. Pero si el problema está en cambiar alguna pieza, ruedas, etc... La factura puede rondar entre el 10 y el 20 por ciento del coste inicial del coche. También es verdad que dependerá del fabricante, ya que hay algunos cuyas piezas son considerablemente más caras que para otras marcas.
La mayoría de esos gastos anuales se destina a reparaciones en talleres, aun así, los expertos aseguran que los costes de las visitas a talleres están disminuyendo notablemente debido a las innovaciones que traen, ya que estas reducen el tiempo de la mano de obra.
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